Pou des Lleó, también llamada Cala Mestella, es una pequeña cala rocosa de la costa noreste de Ibiza, bordeada de varaderos de piedra. Aquí no hay arena fina ni hamacas: se viene por el agua clara, las rocas y la calma.
La cala está en el municipio de Santa Eulària des Riu, lejos de las carreteras principales, en una zona que se ha mantenido virgen. Mide unos 50 metros de largo por 10 de ancho, así que se llena rápido. No la confundas con Cala Mastella, su vecina a algo más de un kilómetro al norte: son dos calas distintas, con ambientes diferentes.
Presentación de Pou des Lleó
Lo que da identidad al lugar son los «escars»: varaderos tradicionales, excavados o construidos a ras del agua, donde los pescadores guardaban sus barcas a resguardo del oleaje. Varios siguen en pie a lo largo de la cala, de madera y piedra, mejor o peor conservados. Es un trozo de la Ibiza rural y marinera de antes del turismo que ha sobrevivido casi intacto.
El entorno sigue siendo rocoso y salvaje: nada de grandes construcciones, una cala estrecha rodeada de roca y vegetación baja. Es el tipo de sitio que gusta a los exploradores y a las parejas que buscan un rincón tranquilo más que una playa animada. Si quieres servicios, bares y ambiente, ve mejor a Es Canar, a pocos minutos en coche hacia el sur.
Acceso y aparcamiento
Se baja por una carretera estrecha que serpentea entre campos y muros de piedra en los últimos kilómetros. Cruzarse con otro coche a veces obliga a apartarse, así que conduce despacio. El GPS es lo más fiable para encontrar el desvío: las coordenadas 39.0349, 1.6084 te llevan directamente al borde de la cala.
Se aparca junto a la cala, en un espacio pequeño y sin asfaltar. En temporada alta, mejor llegar temprano o a última hora de la tarde: cuando está lleno, está lleno, y volver marcha atrás por una carretera estrecha no tiene ninguna gracia. Si encuentras la cala saturada, Cala Boix es la alternativa lógica en la misma zona.
Baño, snorkel y buenas prácticas
Se entra al agua sobre fondo rocoso: los escarpines o sandalias de agua cambian el día, sobre todo con niños. En cambio, ese fondo rocoso es justo lo que hace interesante el snorkel aquí, con relieves, grietas y un agua normalmente muy transparente. Gafas y tubo son el equipo básico en este tipo de cala, no un extra opcional.
La cala está expuesta: con viento de levante entra el oleaje y el baño se vuelve bastante menos cómodo, incluso peligroso cerca de las rocas. Consulta la previsión marítima antes de ir. No hay ningún servicio, así que lleva agua, sombra y comida, y llévate la basura: el lugar vale precisamente por no estar urbanizado. Para completar el día con una salida en barco o una inmersión guiada, mira las opciones de nuestra guía de actividades en Ibiza.



